¡Hola a todos! ¿Cómo están compañeros del grupo 164?
Realmente es difícil decir lo que sentí cuando leí la “Aventura de ser maestro", fueron sentimientos encontrados. Por una parte es un poco frustrante recordar esos primeros años de docencia en donde las dificultades parecían grandes, tal como relata el profesor Esteve en su ponencia, pero también alegría al descubrir como la experiencia y el aprendizaje de 11 años me han permitido librar exitosamente algunas de ellas.
Me impactó su primera reflexión sobre el objetivo de ser maestro de humanidad; y la importancia de ayudar a los estudiantes a vincular el conocimiento científico con su entorno y consigo mismos para llegar a la comprensión; a través de la inquietud, de la duda, de la pregunta inductiva.
Considero que esto se relaciona también con lo por Paulo Freire sobre la relación existente entre: estudiar, leer, observar y reconocer las relaciones entre los objetos para conocerlos.
Hablando de las dificultades diré que si para los maestros de primaria y secundaria es complicado definir una identidad profesional, para los docentes de bachillerato es mucho más, pues la mayoría llegamos a ella en muchas ocasiones sin esperarlo o desearlo y por supuesto sin la formación pedagógica; pero considero que a pesar de ello nuestra vocación nos encontró y nos permitió vislumbrar que esa es nuestra misión: “estar al servicio de los estudiantes” y ayudarlos a aprender a pensar y sentir, tal como lo hicimos nosotros un día (como dice Esteve), aunque a veces se nos olvida.
La disciplina consideraba un aspecto ya superado; sin embargo este semestre agosto-diciembre 2008 me enfrente a un grupo extremadamente inquieto y desmotivado con el que tuve esta dificultad. Y aunque estoy de acuerdo con el profesor Esteve, en mi caso considero que no fue la inseguridad o falta de identidad profesional la causa; sino la comunicación e interacción con los alumnos, pues debo reconocer que en los grupos mayoritariamente masculinos no he encontrado todavía la forma adecuada para mejorarla. Sigo aprendiendo de ellos.
En cuanto a transmitir los contenidos de acurdo al nivel considero he podido logarlo gracias a la adquisición de algunas herramientas pedagógicas y asumir una actitud empática ante las circunstancias que ellos viven, porque como dice Paulo Freire el enseñar no existe sin aprender. Y al iniciar nuestra labor docente tuvimos que aprender a enseñar y deseamos que aquellos que fueron nuestros alumnos tuvieran la misma actitud con nosotros.
Para finalizar diré que yo estoy muy orgullosa de ser docente y que muchos de mis estudiantes me digan “maestra” porque creo que me lo he ganado al adquirir la responsabilidad ética, política y profesional de prepararme (como dice Paolo Freire), de capacitarme para cumplir lo más decorosamente con la actividad docente y esta especialidad es una muestra de ello.
Liliana.
Realmente es difícil decir lo que sentí cuando leí la “Aventura de ser maestro", fueron sentimientos encontrados. Por una parte es un poco frustrante recordar esos primeros años de docencia en donde las dificultades parecían grandes, tal como relata el profesor Esteve en su ponencia, pero también alegría al descubrir como la experiencia y el aprendizaje de 11 años me han permitido librar exitosamente algunas de ellas.
Me impactó su primera reflexión sobre el objetivo de ser maestro de humanidad; y la importancia de ayudar a los estudiantes a vincular el conocimiento científico con su entorno y consigo mismos para llegar a la comprensión; a través de la inquietud, de la duda, de la pregunta inductiva.
Considero que esto se relaciona también con lo por Paulo Freire sobre la relación existente entre: estudiar, leer, observar y reconocer las relaciones entre los objetos para conocerlos.
Hablando de las dificultades diré que si para los maestros de primaria y secundaria es complicado definir una identidad profesional, para los docentes de bachillerato es mucho más, pues la mayoría llegamos a ella en muchas ocasiones sin esperarlo o desearlo y por supuesto sin la formación pedagógica; pero considero que a pesar de ello nuestra vocación nos encontró y nos permitió vislumbrar que esa es nuestra misión: “estar al servicio de los estudiantes” y ayudarlos a aprender a pensar y sentir, tal como lo hicimos nosotros un día (como dice Esteve), aunque a veces se nos olvida.
La disciplina consideraba un aspecto ya superado; sin embargo este semestre agosto-diciembre 2008 me enfrente a un grupo extremadamente inquieto y desmotivado con el que tuve esta dificultad. Y aunque estoy de acuerdo con el profesor Esteve, en mi caso considero que no fue la inseguridad o falta de identidad profesional la causa; sino la comunicación e interacción con los alumnos, pues debo reconocer que en los grupos mayoritariamente masculinos no he encontrado todavía la forma adecuada para mejorarla. Sigo aprendiendo de ellos.
En cuanto a transmitir los contenidos de acurdo al nivel considero he podido logarlo gracias a la adquisición de algunas herramientas pedagógicas y asumir una actitud empática ante las circunstancias que ellos viven, porque como dice Paulo Freire el enseñar no existe sin aprender. Y al iniciar nuestra labor docente tuvimos que aprender a enseñar y deseamos que aquellos que fueron nuestros alumnos tuvieran la misma actitud con nosotros.
Para finalizar diré que yo estoy muy orgullosa de ser docente y que muchos de mis estudiantes me digan “maestra” porque creo que me lo he ganado al adquirir la responsabilidad ética, política y profesional de prepararme (como dice Paolo Freire), de capacitarme para cumplir lo más decorosamente con la actividad docente y esta especialidad es una muestra de ello.
Liliana.
