¡Absolutamente NO!. El aprendizaje y el conocimiento no solo son importantes sino determinantes en la vida de todo individuo, ya que a partir de ellos enfrenta las diversas situaciones de conflicto que se presentan en su vida.
Tomando como base lo anterior es totalmente inadecuado pensar que los aprendizajes se puedan evaluar solo con preguntas referentes a ciertos contenidos o conocimientos. Primero porque el conocimiento es un proceso que se lleva acabo de manera interna en el individuo (como afirman muchas concepciones o teorías sobre el aprendizaje) que difícilmente se puede evaluar de manera objetiva o cuantitativa porque no es observable ni medible. Después porque abarca aspectos diversos como lo cognitivo, motriz, valoral y actitudinal, de tal modo que este solo criterio por si solo es muy limitado.
Si ha sido motivo de debate decidir que contenidos, capacidades o habilidades y actitudes debemos desarrollar en nuestros estudiantes por parte de los especialistas en el diseño curricular. Las estrategias, métodos y técnicas adecuadas sobre cómo enseñar y/o aprender generadas por los epistemólogos, pedagogos y psicólogos. Este se reencrudece cuando nos referimos a la evaluación: qué , con qué, cómo, cuándo, dónde y por qué avaluar(hexágono de la evaluación).
Difícilmente se llegará a un acuerdo totalmente satisfactorio para todos sobre la evaluación del aprendizaje. Empero considero que sí ha habido muchos adelantos sobre el tema, al diseñar instrumentos (rúbricas, lista de cotejo, guías de observación, etc), diversificar criterios (tareas, consultas bibliográficas, exposiciones, prácticas, solución de ejercicios o problemas, etc), definir ponderaciones, establecer tipos y momentos de evaluación (formativa, sumativa, etc) .
Por supuesto esto no da garantía de que estemos avaluando al 100% el avance que una persona tiene en el aprendizaje, pero al menos reduce considerablemente la subjetividad al evaluar los productos o manifestaciones observables y medibles que podemos tener de él.
Recordemos compañeros docentes que el aprendizaje es una decisión propia, nuestra labor responsable es ser facilitadores en este proceso al elegir estrategias, métodos y técnicas adecuadas y diversas, diseñar actividades de interés en nuestras planeaciones y secuencias didácticas para favorecer dicho aprendizaje y su respectiva evaluación.
“No podemos enseñarle a nadie directamente, solo podemos facilitar su aprendizaje”
Carl Roger.
No olvidemos que la educación es por y para servir a la sociedad y que su último fin es la humanización de la especie.
“Mucho ganaría la praxis educativa si el maestro se preocupará por escuchar al estudiante y por responder lo más cerca posible a sus necesidades cognitivas…”
Carl Rogers
